>DESDE EL OTRO LADO DEL ESPEJO: CARLOS VERA EN YOUTUBE
Iván Rodrigo Mendizábal
En el libro de Lewis Carroll, Alicia a través del espejo (1872), escrito luego del éxito de Alicia en el país de las maravillas, la personaje central traspasa el espejo en la medida que llega a plantearse cómo será la vida en esa otra dimensión.
Conforme a su deseo, encuentra que hay otro mundo, paralelo, invertido, donde lo que no acontece en la realidad puede pasar allá. Lee un libro de poesía que está al revés y aprende palabras que nunca existen, juega el ajedrez donde ella a su vez es una pieza, escucha canciones de cuna, y pronto se convierte en Reina a instancias de la Reina Roja, haciendo jaque mate al Rey Rojo.
El argumento así esbozado nos parece ejemplar no para explicar la estructura literaria del libro (hecho que en justicia en algún momento nos deberíamos proponer), sino lo que acontece en el mundo de YouTube, en el universo de lo virtual, el de Internet.
Precisamente esto es lo que haremos ahora para comentar un reciente fenómeno relacionado con el canal de televisión virtual que abrió Carlos Vera en YouTube y que ya suma una buena “audiencia” en Internet.
VERA EN EL MUNDO REAL
Como en el caso de Alicia, Vera decidió traspasar el espejo, impelido por seguir ejerciendo la comunicación tras su salida de Ecuavisa, el canal de televisión privado ecuatoriano que le había cobijado por muchos años, donde era la figura principal del noticiero matutino.
En este marco, molesto por la producción del programa, en señal abierta, un buen día informó al país que no podía seguir trabajando con la serie de desperfectos técnicos que se estaban dando durante la emisión del noticiero. Empero su abrupta salida pronto se mostró que obedeció más bien a una presión del gobierno ecuatoriano a la gerencia del canal dado que Vera se había convertido en firme crítico y opositor del Presidente Rafael Correa.
Si el contexto es la crítica y confrontación del gobierno a los medios de comunicación tradicionales, la renuncia de Vera a seguir trabajando en la televisión ecuatoriana, considerando su actitud de “cero tolerancia” a la gestión de gobierno, se comprendió como la caída de un ícono mediático que demostraba que la libertad de expresión se había conculcado en Ecuador.
En efecto, Vera salió del aire y pronto se le vio convertido en activista de los medios. Curiosamente ningún otro medio de comunicación audiovisual le abrió las puertas. Sólo se mantuvo en su columna editorial en el diario El Comercio. Durante los días de su renuncia de Ecuavisa y como sistema de presión, sin embargo, Vera (con la ayuda de su hijo Carlos Andrés) abrió un espacio en Facebook en el que sumó voces de apoyo: su malhumor por la producción televisiva se olvidó y se le reconoció su liderazgo en la opinión pública; en un país polarizado como el Ecuador, los sectores descontentos con el gobierno empezaron a ver en Vera la primera víctima política del régimen de Correa, el primer periodista al que se le quitaba el derecho de expresarse libremente.
Carlos Vera, nacido en Bahía, quien obtuvo notoriedad en la televisión, es hasta ahora identificado como un periodista. Él prefiere llamarse “productor de televisión” y, como tal, si ganó en algún momento un lugar en los medios audiovisuales ecuatorianos, es por su capacidad de manejar información, organizar programas y controlar la producción hasta sus mínimos detalles.
Su carácter, su forma de ser, su ímpetu, su prestancia, además de su fama de conquistar las miradas femeninas (lo que le “autorizaba” que incluso emitiese piropos descarados a su compañera de noticiero, ésta casada, Gabriela Baer), sumado a su “exitoso” trabajo profesional, empero, desnudaron la faceta de un personaje egocéntrico, vanidoso y autorreferente. Obligó por años a las audiencias a que se vean reflejados en él. En cierta medida él era la televisión.
La centralidad discursiva de ciertos medios de comunicación tradicionales se resumió en su trabajo. La televisión en la actualidad sigue funcionando así: es centro, es autorreferente, es hegemónica, discursivamente hablando. Por algo la lucha de los medios de comunicación contra el poder gubernamental se confunde como si fuera la lucha de la sociedad contra el autoritarismo. La paradoja está en que, como Vera en su momento, los medios obligan a que la sociedad se refleje en ellos. Son como los espejos que muestran lo que debe ser, no dejando pasar lo que puede oscurecer su predominancia.
EL PASO AL MUNDO DIGITAL
Luego de su salida de Ecuavisa, Carlos Vera probó que con Facebook existía otro mundo, el de los ciudadanos virtuales, el cual, en cierto modo, no era el mismo que el de las audiencias de los medios de comunicación convencionales. Vera se dio cuenta que ese otro mundo, anárquico, estaba poblado de otras voces: las de diversidad de gentes, las de subjetividades contrapuestas, que enfrentaban a la objetividad técnica de los medios de comunicación tradicionales.
Es el mismo caso de Obama quien de pronto se dio cuenta que la veta que había abandonado la política era la voz y la fuerza de la gente común, veta a la que había que volver. Es claro que la televisión y los medios de comunicación tradicionales no dan paso a la voz de la gente verdadera; sólo muestra de ellos masas informes donde, si hay casos a exponer, son los rostros de la criminalidad y lo feo; lo demás es un mundo mentiroso, lleno de estrellas televisivas, también autorreferentes, cuyos escándalos se han vuelto en lo más cotizado del espectáculo actual.
Vera, entonces, decidió sumergirse en ese otro mundo nuevo. Como Alicia resolvió traspasar el espejo. Inscribió (también ayudado por su hijo) un canal en la red YouTube el 27 abril de 2009. En la declaración de principios del canal se plantea: “Opiniones de Carlos Vera sobre los acontecimientos del país, sin censura, sin cortes comerciales y sin cadenas del Estado. Carlos Vera es un generador de opinión, no el dueño de la verdad. Esta alternativa es apenas el comienzo de una plataforma en Internet mucho más grande, donde regresarán las entrevistas y los ciudadanos podrán opinar y participar activamente de los nuevos contenidos”. En otras palabras, libre de las ataduras institucionales de un medio de comunicación tradicional con un sistema de producción defectuoso, Vera encontró el medio para él solo donde el control tendría que ser total. Aunque el “canal es administrado por Carlos Andrés Vera, quien, salvo que se mencione lo contrario, responde los comentarios” (de acuerdo a la declaración de principios del canal), la figura clave es de hecho Carlos Vera.
Además de ello, se lee allá que no habrá censura, ni cortes comerciales, ni cadenas del Estado ecuatoriano. Es decir, por fin, la libertad total para decir lo que se quiera y en el momento que se le antoje; más aun, el lugar ideal para extenderse en un comentario sin ningún problema: 10 minutos aproximadamente; en la televisión tradicional siempre reclamaba que el tiempo le esclavizaba. Y no sólo eso, el hecho de que no tendrá vigilante institucional ni estatal: curiosamente él solo se transforma en centro generador de opinión sin parangón alguno. De este modo se plantea en la presentación de su canal: “Carlos Vera es un generador de opinión, no el dueño de la verdad…”, y más adelante, “…todos los visitantes son libres de opinar, sin importar sus posturas, aportes o críticas. Cualquier usuario que se exprese con insultos o calumnias será bloqueado y su comentario eliminado”.
¿Qué es lo que quiere decir? Vera nos recuerda su egolatría, aunque asume que no es dueño de la verdad, pero luego menciona que ejercerá censura contra quienes comenten de modo agresivo. No reconoce que la violencia simbólica de toda opinión personal como la suya es la misma que la de cualquier otro que incluso emita improperios por no estar de acuerdo con su postura ideológica.
DESDE EL OTRO LADO DEL ESPEJO
Alicia, entonces, pasa el espejo, ve un mundo paralelo, invertido.
Las palabras, ahora, ya no tienen el mismo valor que las de la vida cotidiana. Juega ajedrez donde ella es igualmente una pieza. Se regodea con música que le recuerda su infancia y pronto se convierte en Reina. Mata al Rey Rojo.
Carlos Vera, pasa al mundo virtual que no es el mismo de la realidad de los medios de comunicación que funcionan como instituciones autorreferentes, centro-mediático-discursivas. Reconoce que el mundo de Internet está poblado por otros rostros, como hemos dicho, anárquicos, diversos, multicolores.
En Internet ya no existen los medios de comunicación como los conocemos; cada uno de los usuarios de la gran red digital es un medio de comunicación; en su seno se albergan voces de diversidad de personas cada cual con su propio espacio ya sea en blogs, páginas web, Facebook, MySpace, chats, etc. En Internet todos son comunicadores por excelencia.
Aprender a hablar con el código Internet, aunque no es difícil, supone entrar en otra lógica y luchar porque el discurso se vuelva legible y memorable. Esto, imaginamos, lo sopesó Vera… si es que colgó en línea su canal de televisión, es que debió aprender pronto a “hablar” con el código del mundo virtual, tal como Alicia: así, su canal de televisión está del otro lado del espejo, en la misma dimensión que los millones de personas comunicadoras de Internet. Compite con alrededor de 10.000 canales y más de 80.000 millones de videos de todo tipo.
Si Vera sube un video por día o por semana, también se enfrenta a 150.000 videos que se cuelgan al mismo tiempo que él. Claro está que estar en YouTube no es lo mismo que estar en los medios masivos de comunicación, pues ahora Vera sabe que, como él, como personas, hay más o menos 100.000 millones de individuos que suben videos o están actualizando sus cuentas. La cuestión es captar audiencias individuales.
Por lo tanto, Carlos Vera adopta y habla el código de YouTube. Pero no sólo eso, también juega, como Alicia, el tablero de ajedrez: esta vez el juego implica arrancar “televidentes virtuales”. Puesto que es medio de comunicación y comunicador virtual simultáneo, hasta el presente ha conseguido 2525 suscriptores que ven sus videos. De ellos 568 se han declarado amigos. Estos números dicen algo de su notoriedad aunque no sean grandes, considerando los datos anteriormente citados. Muchos suscriptores no siempre están de acuerdo con sus ideas y le critican, pero los pocos amigos que consiguió, en efecto, le arrullan con sus canciones de cuna, es decir, con sus comentarios de apoyo que también se replican en Facebook.
EL MUNDO DEL YO VIRTUALIZADO
Su juego se puede ver incluso “exitoso”. Pues ha recuperado su pequeña corona y trata de lograr fundar una opinión pública en el mundo virtual a costa del Rey Rojo, es decir, del presidente socialista Correa (aunque su tintura a veces no siempre sea roja sino de cualquier color como el de un “buen” socialista que sirve al desarrollo del mercado y del capital).
El fenómeno de YouTube en Internet es desde ya revolucionario. Hacia 2006, la revista Time, postulaba que la “personalidad del año” no era alguna prominente figura sino “usted”, “nosotros”, “Yo”. La portada era un espejo de papel donde uno podía verse. La tradición de señalar a alguna “personalidad” que había afectado la vida del mundo entero esta vez se trasmutaba con la imagen de la gente común, aquella que con su trabajo en las redes sociales, en Internet, había logrado cambiar la faz de la sociedad convencional a la de la sociedad de la información.
“Usted”, “nosotros”, “Yo”, …comunicadores en la red son la nueva emergencia. Paula Sibilia con su libro La intimidad como espectáculo, es una de las pocas profesionales, provenientes de la antropología, que empezó a preocuparse sobre esta nueva emergencia humana. Señala que si en el siglo pasado alguien se exponía demasiado podía pasar por enfermo mental ya que la megalomanía y el excentricismo atentaban contra la estabilidad de las relaciones de toda sociedad. A comienzos del siglo XXI, la cosa había cambiado: los excesos del Yo empezaron a verse como el signo de lo distinto y de lo original. El Yo empezó a crecer en los medios de comunicación pero se ancló en la guerra por el sensacionalismo; la posta la tomó Internet y, en nuestro caso, YouTube, donde el Yo ahora puede disputarse en diversos terrenos, particularmente, la creatividad y la necesidad de cobrar reputación.
La era de los medios de comunicación evidentemente ha pasado: éstos pertenecían y eran la máquina discursiva de los “Estados-nación”. La llegada de Internet, su espacio fragmentario, su anarquía discursiva, refleja también la emergencia de los “Estados postmodernos”.
Ecuador, como muchos otros países, incluso suscribieron sus Constituciones bajo el signo de los “Estados-nacionalidades”; es decir, Estados donde ya no hay naciones uniformes, sino fragmentos de socialidades cada cual con proyectos no siempre coincidentes. Por extraña razón, el primer “Estado-nacionalidad” fue Estados Unidos hace más un siglo, y es el que, en efecto, impulsó Internet.
En este sentido, Vera inteligentemente se ha adelantado, en (o desde) Ecuador, en solitario, a fundar un medio de comunicación que pone en conexión a la diversidad de voces de ciudadanos-nacionalidades del mundo. La lucha de los medios de comunicación en la actualidad desde ya es obsoleta e incongruente y sólo se puede ver como el resabio nostálgico de la vieja nación ecuatoriana, del antiguo “Estado-nación”, que todavía se resiste a ver el nuevo mundo que se ha inaugurado de cara al siglo XXI.
Las naciones del nuevo siglo, en efecto, están conformadas de individualidades y no de masas ni de multitudes. Si bien esto supone, según Sibilia, la explosión de creatividad y la promesa de la verdadera democratización de la comunicación, el problema también radica en que lo individual se confunde con la aspiración de la colectividad y que la subjetividad funda una cultura de la exposición corporal sin base histórica. YouTube no es un medio cualquiera. Es el lugar donde cualquier persona puede exponer lo que quiera en gana: allá se encuentran cortometrajes, currículos audiovisuales, registros de cualquier cosa, publicidad, testimonios, declaraciones en cámara, productos de grabaciones on-line, etc. El propio gobierno de Rafael Correa lo empleó hasta enero del presente año (y curiosamente lo abandonó).
Carlos Vera se muestra allá no como periodista sino como “productor de televisión” y, en la medida que se expone como un profesional de la comunicación que dice su palabra acerca de la vida política del país (con refuerzo o no de comentarios de los suscriptores y amigos), claramente se presenta como un individuo, como una subjetividad que dice su propia “verdad”.
RECUPERAR LA CORONA: EL PLAN DE LA REVOCATORIA
Se puede afirmar que Vera encuentra también el lugar ideal congruente con su figura y personalidad: en YouTube, en el otro lado del espejo, por fin puede darse el lujo de ser él, de demostrar autosuficiencia, de manifestar sin control cualquier idea. Sibilia dice que en Internet el yo puede ser de tres dimensiones: autor, narrador y protagonista. Nosotros diremos que en YouTube, Vera es “generador de opinión pública” (así se autocalifica); es un narrador sin “censura”, ni “cortes comerciales”, ni “cadenas del Estado”; por ello, libre al fin, paradójicamente, no declara código de ética alguna, ni límite de información, ni metodología de investigación periodística, etc.; y, es protagonista, o sea, es el personaje que tiene un medio a su medida: para satisfacer su vanidad personal y egocentrismo, YouTube es el espacio clave, pues este le hace visible; ya no importa la opinión, sino la exposición propia de su personalidad. En fin, YouTube es donde Vera se realiza a sí mismo porque su ser íntimo está expuesto como marca (en los mismos términos del marketing).
Por algo él solito se autoerige como el líder del plan de la revocatoria del mandato contra el actual presidente ecuatoriano. Mirar desde el otro lado del espejo no es lo mismo que mirar desde el lado del poder (mediático).
Querido Ivan, sus palabras caen como anillo al dedo para el señor Vera. Es momento de recuperar la democracia en nuestro país y no desviar la atención tratando de buscarle la quinta pata al gato. Aquí un ejemplo reciente. http://www.youtube.com/watch?v=PPzi7OdFv8M
Ivan Rodrigo su página esta excelente y este artículo buenisimo, ya que el internet se ha transformado en un MEDIO DE COMUNICACIÓN en tanto se informa, se transmite un mensaje a través de una estructura física como los medios audiovisuales, impresos o digitales, a esto se suma también la telefonía móvil que es un instrumento que aplicado al periodismo es indispensable y necesario para el ejercicio profesional.
El internet posee audiencia globales que son receptores de un medio de comunicación en red que no tienen todos los ciudadanos acceso pero si un buen número y a ese target está dirigida la información.
Paola Cruz
Fui alumna suya en la U. Salesiana
Espero que este texto te haya dado una idea de lo que está pasando en Internet.