Iván Rodrigo Mendizábal
De la reciente película de James Cameron, “Avatar”, se dice que es la mejor película del año. Mucho marketing, relaciones públicas y publicidad ha hecho que la opinión de la gente se vuelque, en efecto, a admirarla. Y con razón, pues lo que pesa en la película es la gran inversión en efectos digitales, en animatronics y, particularmente, el que haya esperado casi 14 años para que pueda ser producida en 3 dimensiones, pero no al estilo del 3D clásico, sino el digital. A ello se debe sumar una historia de corte militarista con mucha acción y adrenalina. El resultado es una película que tiene todos los ingredientes para ser exitosa en el mercado.