Publicidad inteligente | Iván Rodrigo Mendizábal

Por Iván Rodrigo Mendizábal

(Publicada originalmente en diario El Telégrafo, sección Cultura, columna Punto de Vista, el domingo 11 de febrero de 2018)

 

Fotograma del film «Tres anuncios para un crimen» (2017) de Martin McDonagh.

Tres anuncios para un crimen (2017) de Martin McDonagh tiene un elemento detonante para el desarrollo de su trama: el uso distinto e inteligente de unas vallas publicitarias para despertar la atención de la justicia y de la población de un arrinconado pueblo norteamericano ante un crimen aún no resuelto.

La película, en este sentido, es una apuesta a la cuestión de la comunicación en el contexto del cine de género negro y policial. No importa en realidad cómo se sucedió el crimen ni el hilo de la investigación que quedó truncada en algún momento; lo que la hace peculiar es el hecho que, para inquietar y poner conflicto a la policía y la justicia por su mutismo ante un crimen, la protagonista, madre que no renuncia a la búsqueda del criminal, emplea unas vallas publicitarias abandonadas en un viejo camino.

Y es que las vallas en su origen publicitaban algo ligado al consumo y el bienestar de niños. De pronto las mismas ahora sirven para preguntar sobre el crimen de una adolescente. Hay una fina ironía en este signo: pues ante el silencio de las autoridades que se hace largo, ante el quemeimportismo de cierta parte de la población, ante el dejar pasar las cosas y el tiempo que conduce a la gente a sumirse en la modorra, las vallas parecen gritar. Pareciera ser el grito de esa generación consumidora y creada artificiosamente por la publicidad (la que disfruta de todo) que, amenazada por una oscura violencia, no tiene receptores y activos cuestionadores de la ley.

Frente a esas vallas, que representan la voz acallada de quienes son perseguidos más bien por su valentía por denunciar, están los medios de comunicación equiparados con el chismerío de la población, los cuales solo ahondan más ese vacío social que caracteriza las actuales sociedades posmodernas.

Tres anuncios para un crimen precisamente es sobre el vacío social: un crimen no conmueve; la justicia ahonda más su ceguera ante cualquier situación; la gente vive sin un compromiso. Es el vacío del ethos.

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