Nostalgia cinematográfica | Iván Rodrigo Mendizábal

Iván Rodrigo Mendizábal

(Publicado originalmente en diario El Telégrafo, sección Cultura, columna Punto de vista, Guayaquil, el 1ro. de septiembre de 2019)

 

Fotograma del filme «Shaft» (2019) de Tim Story.

Ya lo reiteró alguna vez Jean-François Lyotard: a la posmodernidad hay que comprenderla como una nostalgia del pasado. Y eso es, en parte, el cine: un recordatorio de las viejas fórmulas, de imágenes que alguna vez se constituyeron en símbolos, la reiteración de argumentos. Por algo hay remakes, sagas, series, continuaciones, segundas y terceras partes, etc. Se podría decir que un filme al que tendría que ponerse la etiqueta de nostálgica es la reciente Shaft (2019) de Tim Story, que vuelve a la pantalla al detective afro, medio violento, medio desenfadado, que se toma el riesgo sin mucha preocupación y que enfrenta a los malvados con la sagacidad de un tigre.

Shaft, se conoce, es una serie de películas que empezaron a producirse desde 1971 tomando una novela homónima de Ernest Tidyman, llegando a cinco largometrajes y una serie de televisión. Esta, como otras películas con actores y argumentos que trataban asuntos de la comunidad afroamericana, fueron denominadas del género blaxplotation o cine afro que reivindicaba a la comunidad negra norteamericana como creadora de una cultura con fuertes valores, con referentes ideológicos propios, demostrando, además, el verdadero aporte de tal comunidad al desarrollo de la sociedad del país del norte. De fondo, la música soul y funk y un estilo renovador llevaron a una industria muy popular hasta hoy recordada.

Shaft aprovecha tales antecedentes y nos pone nuevamente en las calles de Nueva York, con su violencia cotidiana, pero sobre todo con los oscuros poderes que organizan la vida social y económica de las sociedades complejas. Lo importante, en todo caso, es el reencuentro con la familia. El detective Shaft reconoce a su hijo que es un policía que debe cumplir una misión. Claro está que el detective tiene su modo de hacer las cosas, mientras su hijo trata de ceñirse a las reglas. Sin embargo, juntos emprenden un camino de exploración personal y afectiva que derivará luego con la reunión del abuelo, otro detective que aún tiene la energía para vencer al mal.

Contada así, aunque el argumento es mucho más que lo dicho, Shaft retrotrae a un cine cuyos ingredientes son la acción, la amistad, el rompimiento de reglas, el humor, el desparpajo y la técnica del corte televisivo que era muy popular en el género del que procede Shaft. En otras palabras: si hay que vencer al mal, se debe hacerlo con las viejas armas. Tal la representación de la nostalgia posmoderna en esta película.

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