La guerra digital de las fake news | Carla Maldonado

Por Carla Maldonado*

(Publicado originalmente en revista Gestión, Quito, el 29 de enero de 2020)

 

No son nuevas. Las noticias falsas o fake news, como se dice en inglés, han existido a lo largo de la historia, desde el Imperio romano hasta la actualidad. En Ecuador, el fenómeno toma fuerza y su impacto fue evidente en tres momentos clave, que son analizados en este artículo.

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Octavio, el primer emperador romano, desprestigió a Marco Antonio, militar y político, con desinformaciones. Ordenó grabar en monedas frases cortas en contra de la pareja de Cleopatra, la última reina de Egipto. La campaña de Octavio decía que Marco Antonio era mujeriego, borracho y un títere en las manos de la mujer más poderosa de Alejandría.

Al otro lado del mundo, en la época actual y gracias al desarrollo de la tecnología, las noticias falsas inundan las redes sociales para desprestigiar a políticos, opositores o vender mentiras como verdades. Una foto de un mono abrazado a su cría, presumiblemente muerta, se viralizó en Facebook, Twitter y WhatsApp, con el hashtag #PrayForAmazonas (rezar por la Amazonia), durante 2019.

Esto ocurrió en el contexto del cambio climático y de los 70.000 incendios en la Amazonia brasileña, según los datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil.  Pero, en realidad, esa imagen fue tomada por el Avinash Lodhi, en Jabalpur, India. Ese fotógrafo dijo al Diario inglés The Telegraph que la cría solo se había tropezado.

Según un estudio del Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts, 86% de los internautas no puede diferenciar una información inventada de una real.

En Ecuador las fake news también copan las redes sociales. Según un informe de Ecuador Chequea, el primer medio de verificación del discurso público creado por la Fundación Andina para la Observación y Estudio de los Medios (Fundamedios), se desmintieron “180 contenidos falsos” que navegaban en Facebook, Twitter y WhatsApp en 2019.

Para Ecuador Chequea hubo tres acontecimientos en los cuales brilló la desinformación en este país: el primero fue las elecciones seccionales del 24 de marzo del año anterior; el segundo,  el aumento de la migración venezolana a Ecuador; y el tercero el paro nacional del 3 al 14 de octubre.

Para el primer caso, un grupo de estudiantes y de docentes de la Universidad del Azuay (UDA) creó un proyecto para investigar las mentiras en las redes durante los comicios para elegir alcaldes, prefectos, concejales, consejeros y miembros de las juntas parroquiales.

Ese proyecto bautizado como @CuyVerdad, por ejemplo, identificó una mentira que era compartida por los usuarios en Twitter y Facebook. Se trató de una publicación de una cuenta llamada “Cantinfladas Cuencanas”, que decía: “Andrés Guschmer (periodista deportivo) vino a pactar con el empresario Jefferson Pérez, el medallista olímpico, para ganar la Alcaldía de Cuenca y apoyar a Jaime Nebot, máximo líder del Partido Social Cristiano-Madera de Guerrero, a llegar a la Presidencia en Ecuador”.

En el segundo caso hay varios ejemplos de fake news en contra de la migración venezolana que ocasionaron rechazo y hasta xenofobia hacia ella. Una publicación de Facebook tiene una foto de mujeres en interiores, que dice: “Autoridades han declarado que la gran mayoría de prostitutas en Ecuador son venezolanas, seguidas por colombianas y cubanas… no tienen visa y no cuentan con el carné de salud para ejercer esa labor”. El mensaje agrega que “el Gobierno venezolano está forzando a las personas con VIH a migrar, en Guayaquil la tasa de contagios por este virus aumentó desde la llegada de las extranjeras”. Pero el Ministerio de Salud desmintió esa información.

Para el tercer caso, en el paro nacional de octubre de 2019 en contra del Decreto Ejecutivo 883, que eliminaba los subsidios en los combustibles, las noticias falsas ahondaron la crisis de esos días y azuzaron la violencia en las calles.

Por ejemplo, un supuesto audio del presidente Lenín Moreno circuló en los días de las manifestaciones en YouTube, que decía: “No me importa que mueran muchas personas en el paro”.

El politólogo Gustavo Isch confirmó que en octubre se viralizaron cerca de 200 fake news o hashtags de noticias falsas. “Hay gente que difunde noticias falsas porque cree que es divertido o inofensivo. Pero otros sujetos lo hacen a propósito. Es urgente e indispensable iniciar un proceso de alfabetización digital, como mecanismo que, sumado a nuevas regulaciones, contribuya a superar este grave problema”, dijo.

Para contrarrestar esa ola de mentiras durante las manifestaciones, la Secretaría de Comunicación (Secom) hizo un envío masivo de mensajes de texto a celulares: “Ecuatoriano, no creas en noticias falsas. No se baja el sueldo, no se entrega bono a venezolanos. No se perdona deudas a los ricos”.

El Gobierno, además, desmintió las noticias con un hashtag: #BastaDeNoticiasFalsas.  “Infórmese por canales oficiales, no permitiremos que noticias falsas desestabilicen la calma de los ciudadanos ni que personas mal intencionadas generen caos en el país”.

La ministra de Gobierno, María Paula Romo, señaló que transmitieron 20.000 mensajes para desmentir noticias falsas en el paro, originadas en su mayoría en Venezuela, también en Rusia e Irán. De acuerdo con la ministra, esas desinformaciones contribuyeron a exacerbar los actos de violencia. “El primer día del paro identificamos 20 noticias falsas, el 12 hubo 3.200”, dijo en la Comisión Especial de la Asamblea que investigaba los hechos relacionados con las protestas de octubre.

Pero ¿por qué llenan de noticias falsas las redes sociales? El informe de la Universidad de Oxford sobre El Orden Mundial de la Desinformación: Inventario Global 2019 de Manipulación Organizada en redes Sociales señala que el objetivo es manipular a la opinión pública, desinformar y crear confusión. También dividir, polarizar y acosar a los usuarios y contrincantes para callarlos.

En Ecuador la audiencia digital es de 13,8 millones de usuarios conectados; 12 millones son usuarios de redes sociales, 12 millones de usuarios de Facebook; 4 millones de usuarios de Twitter; 3,9 millones de Instagram; 2,1 millones de Linkedin; 1,2 millones de Snapchat, y 800.000 de Pinterest. Mientras que en mensajería instantánea están WhatsApp, con 7,4 millones de usuarios, y Messenger, con 7,3 millones, dice el estudio Ecuador Estado Digital, edición 2019, de Juan Pablo Del Alcázar Ponce.

Pero la mayor parte de fake news se comparte a través de Facebook, Twitter y WhatsApp. El informe de Ecuador Chequea subraya que el blanco de las mentiras fue el presidente Lenín Moreno, con 39% de mensajes falsos en su contra; la Asamblea, Secretaría de Comunicación y el Ministerio de Finanzas, con el 37%; las Fuerzas Armadas, con el 28%, y la Policía con el 24%.

Para el docente de la Universidad Tecnológica Equinoccial, Iván Rodrigo, las noticias falsas se han convertido en algo común gracias a las redes sociales. Él explicó a GESTIÓN que si antes existía el rumor entre sectores sociales, el cual pronto se desvanecía por presión de la opinión pública, hoy el rumor se materializa en fake news y se disemina de forma acrítica en las redes sociales.

Según él, el problema está en que ya no existe una opinión pública, sino diversidad de voces, cada cual con “verdades” distintas y muchas de ellas con intenciones perversas. “Las redes sociales son plataformas que sedimentan la opinión y la falsedad”.

Pero ¿quiénes están detrás de las noticias falsas? Según el informe de la Universidad de Oxford, son actores políticos y organizaciones políticas que trabajan con colectivos, empresarios privados, hackers, influencers y militantes de organizaciones políticas. Ellos crean cuentas falsas o falsificaciones: bots, humanos y cyberborgs.

La estrategia es “desacreditar a la oposición, suprimir la disidencia política y la libertad periodística”.

Para Oswaldo Moreno, director de Consultores Políticos Independientes, 90% de usuarios se entera de noticias por redes sociales. Las fake news todavía no tienen incidencia en la opinión pública, pero sí incidencia en el actor político porque generan un daño interno, desvían la atención, angustian al político y preocupan a los que las generan.

“No creo que los efectos de las fake news sean como lo que ocurrió en la elección de Donald Trump y Hillary Clinton. Son un gran negocio, sin embrago, no tienen incidencia para nuestra opinión pública como para definir un resultado electoral”, concluyó.

 


(*) Periodista, directora de Diario El Telégrafo. Reportera política de Diario Expreso y corresponsal extranjera  en Italia de Diario El Comercio. Magíster en Estudios de la Recepción Mediática y Especialista Superior en Comunicación por la Universidad Andina; becaria en París por la Fondation Journaliste en Europe. Vivió en La Paz, Santiago de Chile, Buenos Aires, París y Milán.

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