Inventando una falsa realidad del país | Iván Rodrigo Mendizábal

Por Iván Rodrigo Mendizábal

(Publicado originalmente en diario El Telégrafo, sección Cultura, Quito, el 1ro. de noviembre de 2020)

 

Fotograma de «Corresponsales especiales» (2016) de Rick Gervais.

Un curioso filme de Netflix, Corresponsales especiales (2016) de Rick Gervais pone en la trama a Ecuador figurándole como un país en medio de una guerra civil dirigida por el narcoterrorismo. La historia es la de unos periodistas, los cuales, al perder las credenciales para ir al país, inventan todo para complacer al medio y a la audiencia, ocultándose, para el caso, en una buhardilla al frente de la estación de radio donde trabajan.

Corresponsales especiales es una comedia y, como tal, su sentido se orientaría a denotar ciertas conductas sociales y moralizar. El filme, sin embargo, es ambiguo y cuestionable.

Gervais, así, se las carga contra el periodismo que inventa realidades donde lo que vale es el sentido común de quienes estarían ejerciendo el oficio. Los personajes de Corresponsales especiales son presentados como quienes, al estar ante un acontecimiento, exageran, elaboran alguna historia sin la debida investigación y confrontación.

El director parecería denunciar a un tipo de periodismo que inyecta en el mundo del espectáculo más morbo y falsedad. La tergiversación vendría a ser la esencia del periodismo actual, según el filme, y sus actores unos inescrupulosos vendedores de imaginarios a públicos sedientos de emociones.

Quizá hasta acá la función de la comedia podría notarse al mostrar un problema real. Pero Gervais cae en el lugar común cuando se refiere a la otredad sociocultural, poniendo en escena a Ecuador. No es nuevo que Latinoamérica se represente del modo más estereotipado y absurdo por el cine estadounidense. Es así como se dice del país, un lugar bananero, atrasado, con su política atravesada por el narcotráfico, sus mujeres “como las españolas, pero con poncho” –como oímos en el filme– y donde se habla con acento mexicano. El problema, sin embargo, no es esta figuración perversa, sino la idea que gradualmente se filtra, de que en Ecuador no hay libertad, mientras en Norteamérica su baluarte es ese.

De este modo, Corresponsales especiales más que comedia es una película política. Fuera de las representaciones estereotipadas que engañan sobre la realidad de otras culturas –Ecuador no es solo el caso–, el filme de Gervais es intencionado: en la supuesta tierra de la libertad se puede hacer de todo, como mentir, realizar emprendimientos a costa de los otros, tener medios de comunicación morbosos, etc., y eso parece ser mejor frente a la vida miserable que se cree se vive en nuestro continente.

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